Pacto NEKRE: una movilización colectiva para reformar el sistema educativo de Burkina Faso

Kaya, 17 de octubre de 2026
El primer ministro, jefe del Gobierno, el camarada Rimtalba Jean Emmanuel Ouédraogo, en representación del presidente de Burkina Faso, el camarada capitán Ibrahim Traoré, presidió este sábado en Kaya la ceremonia oficial de presentación del Pacto para la refundación de la escuela burkinesa, denominado «Pacto NEKRE». El encuentro reunió a presidentes de instituciones, miembros del Gobierno, representantes del cuerpo diplomático y actores del sistema educativo en torno a un objetivo común: construir una escuela segura, inclusiva, soberana y de excelencia, accesible para todos los niños.
La elección del 17 de octubre hace eco del Llamamiento de Gaoua, lanzado cuarenta años antes, el 17 de octubre de 1986, por el camarada Thomas Sankara. Este llamamiento a la calidad de la enseñanza y a la transformación de las conciencias defendía una escuela exigente, impulsada por docentes dedicados y una comunidad movilizada. El Pacto NEKRE pretende dar continuidad a este legado aportando respuestas concretas a los retos del sistema educativo.
La elección de Kaya tiene también un fuerte significado simbólico. Tierra de solidaridad, la ciudad ha acogido a familias desplazadas, algunas de las cuales regresan progresivamente a sus localidades reconquistadas. También se presenta como el bastión desde el que partió el impulso patriótico de la Revolución Popular Progresista. Kaya encarna así la resiliencia del pueblo burkinés y su voluntad de convertir los territorios reconquistados en espacios de renacimiento nacional.
En su mensaje transmitido por el primer ministro, el jefe de Estado ha hecho un llamamiento a una profunda transformación de la escuela, que abarque su organización, sus programas, su gobernanza, así como la formación moral y cívica de los alumnos. El objetivo es formar ciudadanos responsables, arraigados en sus valores, capaces de producir, innovar y servir al interés general.
Esta ambición se articula en torno a siete prioridades: garantizar el acceso a la educación a todos los niños y jóvenes; asegurar unas condiciones de aprendizaje dignas; acercar la enseñanza a la producción y a los oficios; valorizar las lenguas nacionales, la historia y los conocimientos endógenos; reforzar el papel del docente; poner la ciencia, la tecnología digital y la investigación al servicio de la soberanía; y promover una gobernanza basada en datos fiables y en la rendición de cuentas.
El acceso a la educación sigue siendo el eje central de esta reforma, especialmente para los niños vulnerables, aquellos que nunca han asistido a la escuela y los que han abandonado los estudios. «¡Allí donde el Estado vuelve, la escuela debe reabrir!», afirmó el presidente de Burkina Faso. Esta orientación supone la rehabilitación de las infraestructuras escolares, un mejor acceso al agua, a las letrinas y a los libros de texto, así como la mejora de las condiciones de alojamiento, alimentación y salud de los estudiantes.
La reforma también afecta al contenido de la enseñanza. Los alumnos deberán adquirir conocimientos sólidos, competencias prácticas y un dominio progresivo de los oficios. Las lenguas nacionales y los conocimientos endógenos se integrarán en mayor medida en los procesos de aprendizaje. Del mismo modo, la investigación científica y la innovación deberán contribuir a resolver problemas concretos en sectores esenciales como la agricultura, la salud, la industria y el medio ambiente.
La puesta en práctica de estas orientaciones requiere una implicación coordinada de todos los agentes. El Estado deberá garantizar una financiación equitativa y sostenible, proteger los espacios educativos, mejorar las condiciones de enseñanza y velar por el cumplimiento de las normas. Se reforzará el control de los centros privados, especialmente en lo que se refiere a la calidad de la supervisión, la seguridad de los alumnos y el respeto de los derechos del personal, incluyendo el pago puntual de los salarios y el acceso a la protección social.
Esta dinámica colectiva se plasmó, durante la ceremonia, en la lectura y firma de declaraciones de compromiso por parte de los representantes del profesorado, del alumnado, de los padres y madres de alumnos, así como de los agentes y socios del ámbito educativo.
Los docentes han reafirmado su voluntad de ejercer su profesión con competencia, profesionalidad, imparcialidad y dignidad. Se elaborará una carta nacional de ética y compromiso profesional junto con los agentes implicados, que posteriormente se adoptará a escala nacional. El mensaje presidencial también hizo hincapié en la tolerancia cero frente a las prácticas contrarias a la ética y anunció una respuesta firme del Estado ante los actos de violencia cometidos contra el profesorado.
Por su parte, se ha instado a los alumnos a cultivar la asiduidad, la disciplina, la honestidad y el respeto por el bien común. En cuanto a los padres, su papel consistirá, en particular, en garantizar un mejor seguimiento de la escolarización, transmitir valores morales y prevenir comportamientos que puedan alejar a los niños de la escuela. El refuerzo del diálogo entre las familias y los centros educativos deberá favorecer esta complementariedad y limitar el abandono escolar.
La movilización afecta también a los líderes comunitarios, las organizaciones de la sociedad civil, las empresas y los interlocutores sociales. Se espera su contribución a la protección de los niños, la continuidad del aprendizaje y la inserción laboral de los jóvenes, a través de iniciativas concretas y sostenibles.
Para garantizar la eficacia del Pacto, el presidente de Burkina Faso ha insistido en la necesidad de un seguimiento riguroso. Cada acción deberá contar con un responsable y un plazo de ejecución, mientras que el uso de los recursos deberá definirse claramente. Las evaluaciones periódicas permitirán medir los avances logrados y corregir las deficiencias detectadas.
Al término de la ceremonia, el Pacto NEKRE fue entregado simbólicamente a los gobernadores regionales, encargados de contribuir a su implantación en todo el territorio nacional.
A través de esta iniciativa, Burkina Faso sitúa la reforma de la escuela entre las prioridades nacionales. El éxito de esta reforma dependerá de la capacidad de las autoridades públicas, los profesionales de la educación, las familias y la sociedad en su conjunto para traducir esta ambición en resultados concretos, al servicio de los niños, de la soberanía nacional y del futuro del país.



